Bienvenidos a Forallac,
bienvenidos al corazón del Empordà
Destacados
Próximas actividades
Descubre
En el corazón del Baix Empordà y a pocos quilómetros de las mejores calas y playas de la Costa Brava encontraréis los pueblos milenarios de Vulpellac, Fonteta, Canapost, Peratallada, Sant Climent de Peralta, Santa Susanna de Peralta y Fitor. Estos núcleos urbanos se hallan a pocas distancia entre ellos y son conocidos bajo el nombre de un mismo municipio: Forallac.
Canapost, es un pequeño núcleo de población situado a los pies de unas colinas poco elevadas, de formas suaves y redondeadas, en las estribaciones este-meridionales de las Gavarres. Éste núcleo formado por un conjunto escaso de masías que rodean la iglesia parroquial de San Esteban, es uno de los monumentos arqueológicos más importantes de la comarca.
Algunos otros caseríos, dispersos, pertenecen también a ésta parroquia. Al pueblo se llega por una bonita carretera que sale de Vulpellac y lleva hacia Peratallada y Ullastret. Canapost queda separado del núcleo de Peratallada por el monte conocido con el nombre "Puig d'en Torró".
El elemento más conocido del pueblo es sin duda la iglesia parroquial de Sant Esteve, que parece que había sido dedicada anteriormente a San Cleto, el tercer Papa.
.jpg)

El monumento actual presenta diferentes estructuras que pertenecen a sucesivas etapas constructivas. La iglesia está formada por dos edificios, uno de prerrománico y otro románico, yuxtapuestos, con una torre-campanario, también románica. Se conserva con pocas alteraciones el templo primitivo de una nave, que ha sido clasificado dentro del periodo prerrománico II. Este magnífico edificio justifica por sí solo una visita a Canapost.
El lugar de Canapost menciona en un documento del año 901 con el nombre de Caneposto. En la fundación de la vida canónica en la Sede de Girona, del año 1019, se alude a un alodio de la parroquia de Canapost. La etimología del topónimo no queda, por ahora, aclarada. Se ha dicho, sin embargo, que cana puede tener sentido de hito o piedra de camino, suposición que se avendría con el emplazamiento del lugar en el borde de un antiguo sendero.
En Canapost se puede comprobar, gracias a los diversos restos arqueológicos conocidos, la continuidad de poblamiento, al menos desde la época romana hasta nuestros días. Se conservan algunos restos de gran interés, como el sepulcro alto medieval o cista del Mas Puig Sec -sepultura antropomorfa asimétrica excavada en la roca que era señalada exteriormente con losas verticales- o las canteras conocidas como Clots de San Julià, que probablemente fueron explotadas en una época anterior a la romanización y durante la alta Edad Media, época en que parece que se construyó un santuario rupestre. A ponente de de éste lugar, junto al Mas Ral, hay otro pavimento arqueológico con cerámica ibérica. También se conservan los rastros de un tramo de lo que fue el antiguo camino de Empúries, una de las principales vías romanas que comunicaba ésta villa con Girona. Por otra parte, a mediodía de la iglesia de Sant Esteve y las masías cercanas, han aparecido restos de poblamiento romano. Todo ello forma un conjunto de gran interés y atractivo arquitectónico y arqueológico.
Otro lugar significativo lo encontramos en el Puig dels Socors.
.jpg)
En la vertiente noroeste se han localizado restos de poblamiento prerromano, justo donde ahora se encuentran las ruinas de la capilla de la Verge dels Socros. Este es un lugar muy recomendable de visitar, sobre todo por la vista que hay. Josep Pla describía así el lugar: «El Socors constituye un mirador excelente para contemplar este pedazo de tierra románica, de un pálpito medieval tan viviente y de una calidad de paisajes excelsa. Desde el turón veremos las murallas y torres de Peratallada, Palau-Sator, Sant Feliu de Boada, Pals, Castell d'Empordà, Llavià, entre las tierras de una gracia divina.» Los restos de la Verge del Socors, nos evocan la belleza y majestuosidad de uno de los templos más desconocidos de nuestro patrimonio arquitectónico. El conjunto poseía una torre de defensa adosada a la parte posterior, y ha perdido la cubierta y parte de las piedras que formaban las aberturas, muy probablemente como consecuencia de un expolio. A pesar de su encanto y valor, es un elemento bastante desconocido, que no se encuentra en ninguna de las guías turísticas de la zona. Su visita es muy recomendable, sobre todo por su emplazamiento privilegiado, desde el que se tienen unas magníficas vistas. Josep Pla lo consideraba uno de los miradores más privilegiados del Empordà.
Fitor, es un lugar situado en medio del bosque, en el corazón de las Gavarres y con un encanto y personalidad muy particulares.
Con bosques frondosos de alcornoques y pinares con algunos claros de campo, es un entorno acogedor para caminantes, cicloturistas, excursionistas y para todo el que pase. Un lugar tranquilo, lleno de historia que transmite una magia especial. De gran belleza paisajística, por las vistas que se pueden contemplar sobre la llanura y por su personalidad que sólo puede percibir todo aquel que se acerque en primera persona.
El origen del nombre de Fitor, que quiere decir hito o cabo, tanto en su sentido figurado como en el real, es incierto. Joan Botey, uno de los mayores propietarios de la zona y estudioso de este paraje, sostiene que podría provenir del momento de máximo esplendor territorial del condado de Empúries (s. IX), en el que sus límites iban de las Coberes a Roselló, hasta esta cordillera. El nombre aparece escrito por primera vez en el año 948 con motivo de la consagración de su parroquia, pero consta ya como uno de los pueblos fundadores integrante del actual núcleo. El poblamiento de las montañas de Fitor es inmemorial. A su término se encuentran separados por poca distancia, un gran número de monumentos megalíticos, algunos de ellos de gran tamaño, que nos evocan la presencia en el territorio de una cultura muy anterior a nuestra era.
En Fitor encontramos el núcleo dolménico más denso de la zona de las Gavarres y uno de los principales de Cataluña.

Un importante número de éstas construcciones funerarias se encuentra todavía en buen estado de conservación, hechas con grandes losas de piedra, mantienen visible buena parte de su estructura original. En Fitor se conocen quince dólmenes, un menhir y varias piedras de sacrificios. Los más conocidos se encuentran en la Sierra de Cals, donde se encuentran muy bien conservados el dolmen de dels Tres Peus, el dels Tres Caires y el de la Serra d'en Calç, desde los que se tienen unas vistas espectaculares del macizo de las Gavarres. Clica aquí para ver las rutas de los dólmenes de Fitor.
El elemento más simbólico de Fitor, aparte de sus bosques, caminos y arroyos, es sin lugar a duda la iglesia de Santa Coloma.
.jpg)
Se trata de una de las joyas del macizo de las Gavarres, es una iglesia románica que se alza majestuosa sobre una pequeña llanura. El elemento más singular y característico del edificio es su gran campanario, visible desde buena parte del macizo. La influencia lombarda del románico catalán se presenta en la decoración de los ventanales del piso superior del campanario, con un friso de arcos. Junto con la rectoría y el foso forma un pequeño conjunto. Los caminos más fresados son los que llevan desde Fonteta, San Clemente de Peralta -donde enlaza con la carretera de Girona a Palamós-, de Mont-ras y la carretera de la Ganga.
Además del valor histórico y patrimonial de los sepulcros megalíticos y de la iglesia de Santa Coloma, Fitor, ofrece un entorno inmejorable para la práctica de actividades vinculadas al turismo activo: cicloturismo, BTT o senderismo. Fitor es un sitio especial, sobre todo para aquellas personas que buscan tranquilidad.

El pueblo de Fonteta se encuentra situado a pie del macizo de las Gavarres. El núcleo urbano forma un conjunto compacto de calles estrechas en el entorno de la iglesia parroquial de Santa María.
Algunas de sus calles conservan aún el antiguo empedrado y le dan un característico aspecto rural de pueblo ampurdanés. Está atravesado por el antiguo camino que unía la Bisbal con la costa, pasando por el antiguo vecindario de Fitor. Este hecho constata que Fonteta ha sido un punto estratégico en la red de la comunicación de la zona a lo largo de los siglos. Antes de la agregación al municipio de Forallac, el término municipal de Fonteta tenía una extensión de unos 24 kilómetros cuadrados, que se extendían por las laderas nororientales del macizo de las Gavarres. Comprendía un reducido sector bastante plano, en contacto con la llanura del Daró. El resto del término era montañoso, y llegaba hasta la carretera de la Ganga, que es el límite con los municipios de La Bisbal, Cruïlles y Calonge, hasta la vertiente septentrional del Puig del Cargol. Comprendía además, los pueblos de Fitor, el vecindario de Abellars y el antiguo pueblo de Torroella de Mont-ras. La fuente que dio nombre al pueblo es la que todavía hoy encontramos al lado de la iglesia y que todavía mana. Ésta fuente ha sido renovada recientemente y en ella aparece una inscripción que da a entender la relación entre ésta y el nombre del sitio. La villa rural de Fonteta fue dada por Carlos el Calvo al Obispo de Girona el 844, junto con otra villa rural llamada Apiliares, que se identifica con vecindario de Abellars. El 904, cuando el obispo Servusdei consagró la parroquia de la Bisbal, concedió los diezmos y las primicias de la iglesia de Fonteta. El pueblo perteneció, posteriormente, a la baronía de la Bisbal. De éste municipio logró independizarse en el segundo tercio del siglo XIX.
Ubicado en el corazón del Baix Empordà y en el interior de la Costa Brava, el pueblo se encuentra en un lugar con encanto y personalidad y en un marco inmejorable para la práctica de actividades vinculadas al turismo activo porque se encuentra en un punto de salida y de llegada de varias rutas de cicloturismo y senderismo.
El edificio más singular y notable del núcleo, además de algunas casas de gran valor histórico y arquitectónico, es la iglesia parroquial de Santa María, que se conoce que existía ya el 904.
![]()
El templo actual conserva la nave románica, del siglo XI, que fue modificada posteriormente. La parte románica se puede ver en la fachada de poniente, donde abrió una puerta renacentista y un rosetón. Recientemente el templo ha sido rehabilitado. Las casas del núcleo son de los siglos XVI y XVII, con vueltas en los bajos y envigados los pisos, dinteles con inscripciones y fechas. Las calles son estrechas, bien arregladas, y todo ello da un aire de pueblo rural tradicional. La economía del pueblo ha estado estrechamente ligada a la explotación de los recursos naturales y de la agricultura. La población ha vivido tradicionalmente mirando hacia las Gavarres y trabajando las tierras fértiles de la llanura. De esta relación tan directa quedan numerosos testimonios, como los hornos de cal, que son característicos del municipio.
En medio del corazón del Empordà y a pocos kilómetros de las mejores calas y playas de la Costa Brava, el pueblo de Peratallada se encuentra situado en la província de Girona a medio camino de Barcelona y también de la frontera francesa.
La facilidad de acceso, el buen clima, la singularidad de los acontecimientos populares, la riqueza del patrimonio histórico y cultural y el amplio abanico de actividades que ofrece la zona, hacen del pueblo de Peratallada, un lugar ideal para pasar unas buenas vacaciones ya sea en pareja, con amigos, con familia o de manera individual. Aparte de sus atractivos arquitectónicos e históricos, la ciudad es reconocida por su importante oferta artesanal y sobre todo gastronómica. Los callejones del núcleo están llenos de numerosos y sugestivos restaurantes de todo tipo, que ofrecen el complemento idóneo a una visita al pueblo.
![]()
Conjunto histórico-artístico y bien cultural de interés nacional (BCIN).
La villa, declarada conjunto histórico-artístico y bien cultural de interés nacional (BCIN), es uno de los núcleos más importantes de Catalunya en cuanto a arquitectura medieval. De un extraordinario atractivo y belleza, conserva su antiguo aspecto feudal, con calles estrechas y tortuosas, con numerosos entrantes y salientes. El recorrido por el pueblo permite descubrir diferentes puntos de vista del castillo-palacio y las murallas y un conjunto de arquitectura popular. La población se encuentra asentada toda ella, sobre la roca de gres, trabajada de diversas maneras. No hay duda de que lo más impresionante son llas murallas y el foso excavado en la roca.
.jpg)
Así pues el significado del nombre de Peratallada es evidente para el que visita la población. Peratallada fue una de las poblaciones catalanas más bien fortificadas. El sistema defensivo era formado por tres recintos de muralla (el principal con el castillo en el centro y otros dos que estaban en el norte y levante) protegida por el fosado excavado en la roca. La parte visible de éste, tiene una profundidad de unos 7 u 8 metros. Destaca el castillo fortificado con su torre del Homenaje y el palacio (s. XI-XIV), las murallas (s. XII-XIII) y la iglesia de Sant Esteve (románica de principios del siglo XIII). Un hecho curioso y que hay que destacar es que Berenguer de Cruïlles (1310 - 1362), obispo de Girona y primer presidente de la Generalitat de Cataluña era natural de esta población.
El castillo de Peratallada, alrededor del cual quedó resguardada la población, fue el centro de la baronía que pertenecía a dicho linaje de los Peratallada, documentados desde el siglo XI. El castillo se comprueba que existía en 1065, pero algunas estructuras arquitectónicas parecen demostrar que en este núcleo ya hubo una fortaleza más antigua.
El montículo rocoso se levanta 4 o 5 metros sobre el terreno que lo rodea. Encima despega el gran castillo, con su característica torre del Homenaje, y el magnífico palacio, orientado a levante, que da a la Plaza del Castillo. También se pueden ver restos de almenas (espacio para defenderse entre la piedra maciza) que dan un gran atractivo y misticismo a la construcción. La alta torre del Homenaje, la seña de identidad del pueblo, es de planta rectangular, coronada por almenas cuadrados. Tiene una puerta adintelada y tenía un piso intermedio de madera. Fue construida con hiladas de sillares escuadrados.
Petra scissa o Petra Tallada
El topónimo Petra Scissa o Petra Tallada está documentado, al parecer, partir del siglo X. Más adelante el nombre aparece referido con pocas modificaciones bien al pueblo o los diferentes personaje del linaje de los Peratallada, que con el tiempo se convirtió en una de las más importantes de raíz bajo-ampurdanesa. Así, por ejemplo, el 1062 hay mención de un Bernardi de Patra Taliada, en 1065 aparece el Castro de Petra Taliata. El 1088 encontramos escrito Petrataliata, el 1111 Petra Taliata, en 1112 Petra talados, el 1128 Petra Incisa y Patra Taiat, en 1143 Petra tayada, en 1169 y 1173 Petra incisa, en 1202 y 1222 Petricissa, etc ...
La aldea de Sant Climent de Peralta tiene su origen en el antiguo cenobio emplazado en una pequeña y arrinconada valle de las Gavarres, recogida de la tramontana. No mucho tiempo atrás -s. XVIII- se abandonó la iglesia del viejo monasterio y se construyó la nueva parroquia, unos dos kilómetros hacia el este, en las estribaciones de la cordillera más cercanas a la llanura, hacia donde se había ido desplazando el poblamiento de caseríos dispersos que caracteriza el lugar. Sant Climent debía ser, como ya señaló Pella i Forgas, una de las primeras colonizaciones monásticas, benedictinas del país.
El cenobio se emplazó en un escondido rincón, en el valle de un arroyo con vertientes escalonados por bancales cultivadas y cerca, de una fuente, hoy casi truncada. Imaginemos que en época alto-medieval del lugar sería aún más sombrío y de vegetación más lozana que en la actualidad. Parece ser que este lugar estuvo poblado con anterioridad al establecimiento monástico. Las tejas que se pueden ver en medio del paramento de las runas de la iglesia pueden proceder de algún edificio de época romana. Sin embargo, se han descubierto restos de una necrópolis con sepulturas protegidas con tejas que podría ser anterior a los primeros documentos que nos hablan de la celda monástica.
Las runas de la iglesia del monasterio de Sant Climent Peralta se conocen con el nombre de la iglesia vieja del Mas Vidal, un caserío del siglo XIX, actualmente habitado. Éste pero se debía construir con buena parte de las piedras procedentes del derribo de parte de la iglesia, y quizás de otras dependencias medievales desaparecidas.
Los habitantes de Sant Climent de Peralta han vivido tradicionalmente del cultivo del campo y de la explotación de los recursos naturales del macizo de las Gavarres: corcho, leña, carbón, etc... Las masías del núcleo tuvieron una época floreciente con la explotación del corcho. Después, cuando las cepas en Francia fueron atacados por la filoxera, gran parte de las tierras de cultivo se transformaron en viñedos. Actualmente, la población está formada por unas decenas de caseríos, algunos de ellos reconvertidos en segundas residencias.


Iglesia de Sant Climent de Peralta
La Rajoleria del Mas Frigola

La Carbonera
Festa del segar i del batre
En Sant Climent, sin embargo, todavía es posible respirar el ambiente propio de un lugar estrechamente vinculado al macizo, una muestra de ello son los antiguos oficios como por ejemplo el de rayolero, payés o carbonero. Al mismo tiempo, el núcleo dispone de algunos de los parajes más bellos y encantadores de las Gavarres, lo que lo convierten en un lugar inmejorable para la práctica del excursionismo y el conocimiento del entorno natural de éste importante espacio.
Cómo llegar
El término de Santa Susanna de Peralta se encuentra emplazado en el extremo suroeste del núcleo y limita con San Clemente de Peralta, aproximadamente tomando como referencia el actual trazado de la carretera C-255 de Girona a Palamós.
El poblamiento del término está formado por un conjunto disperso de masías, algunos de ellas reconvertidos en segundas residencias. Tradicionalmente, la población ha vivido del cultivo del campo.
En tierras de Santa Susanna se han encontrado restos de un horno que se considera pre-romano -ibèric- por los escasos jirones de barro que, muy troceados y erosionados, se han encontrado en el borde. Actualmente, estos restos, que se encuentran a poca distancia de Can Serra, cerca de una cantera en desuso, están prácticamente destruidas.
En los campos y bosques cercanos al castillo se han encontrado fragmentos de tejas de tipo romano y de cerámica íbero -románica. La dispersión y la poca abundancia de estos hallazgos superficiales, esporádicos, no permiten localizar, ni de forma aproximada, el lugar o los lugares donde se asentó el poblamiento antiguo.
La iglesia de Santa Susanna de Peralta se encuentra unos 200 metros al norte del castillo, en un hondonada a orillas del margen derecho del arroyo de Peralta. Es un pequeño templo románico, de extraordinaria belleza, que tiene una sola nave con un ábside semicircular que ha sido objeto de notables reformas en los siglos XVII y XVIII. Presenta un buen estado de conservación gracias a la importante restauración que se hizo en los años 1976 y 1977. El ábside es ornamentado con lesenas o fajas lombardas y tiene una ventana de doble bajo y arcos de medio punto.

En el lado norte del templo, junto al extremo de levante de la nave, hay una torre-campanario de planta cuadrada que quedó inacabada o bien se derribó parcialmente. Actualmente sólo queda la parte inferior hasta la altura de la cubierta de la nave. Sobre el muro de levante de esta torre se levantó una espadaña de dos arcos de medio punto sobre pilastras rectangulares, también románico. El interior de la torre campanario se comunica con la nave mediante un arco de medio punto, de época barroca.
Cómo llegar
El pueblo está conformado por un casco antiguo de notable interés arquitectónico, que se estructura en torno al conjunto que forman el castillo-palacio y la iglesia parroquial de San Juliá y Santa Basilisa. El casco antiguo fue declarado en 2009 por la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat como bien cultural de interés nacional (BCIN) en la categoría de conjunto histórico.
El conjunto conserva buena parte de las características propias de los núcleos medievales catalanes. Según el texto del acuerdo de Gobierno, el núcleo "articula a lo largo de su planta una serie de recorridos y espacios de interés arquitectónico que invitan a la contemplación y paseo por el casco antiguo de este municipio", lo cual "hace especialmente necesaria la integración y la preservación de este conjunto histórico".
![]()
El antiguo municipio de Vulpellac tenía, antes de la anexión con Fonteta y Peratallada, 4,29 kilómetros cuadrados de extensión. El término comprende una zona aturonada, a poniente y al noreste con el punto más elevado al monte Negro (109 m. de alto), que forma parte de la sierra de San Ramon, límite con el término vecino de La Bisbal de Empordà. La parte restante es plana y drenada por el arroyo de Fonteta, de la cuenca del río Daró, que desciende de las Gavarres. La carretera de Palamós a Girona, por la Bisbal, atraviesa el territorio municipal de éste a oeste. En el punto donde ésta carretera cruza el pueblo de Vulpellac se inicia la carretera local que va a Pals y que pasa por Canapost, Peratallada y Palau Sator. Como en tantos pueblos del Empordà, un buen número de casas han sido convertidas en segunda residencia y restauradas respetando los valores patrimoniales de los inmuebles. Fuera de este núcleo son bastante numerosas las masías diseminadas por el vecindario del plan y un poco por todo el término, que tiene otros dos núcleos importantes de población: el vecindario de la Bordeta, surgido el siglo XIX a lo largo de la carretera de Girona, y la urbanización del Puig de Sant Ramon.
Debido a su situación -junto a la carretera de Girona a Palamós y de la Bisbal-, a su término se han instalado un buen número de industrias, principalmente relacionadas con el sector de la cerámica o la piedra artificial. Para consolidar y ordenar este potencial industrial, en 1999 se inició la urbanización del polígono industrial y en el que actualmente se encuentra Nexes, el centro empresarial de Forallac, creado con el objetivo de dinamizar la economía del municipio. Se trata de un equipamiento destinado a la ubicación temporal de pequeñas empresas de forma que los emprendedores tengan a su alcance un conjunto de servicios a un precio asequible que faciliten el funcionamiento de su empresa durante los primeros años de su puesta en marcha.



