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Visita Torre de las Horas  

Visita el Patrimonio de Peratallada, Torre de las Horas  

La Torre de las Horas de Torre de las Horas (S.XIII-XV) es una de las más representativas y mejor conservadas del sistema defensivo medieval de Peratallada.

Entre los años 2017 y 2021 se sometió a un importante proceso de restauración y adecuación para hacerla visitable, que promovieron el Ayuntamiento de Forallac y la Diputación de Girona, en colaboración con la Generalitat de Cataluña.

¿Qué podemos ver?

  • Estructura interior de una bestorre medieval.
  • Mamposteado y aspilleras recuperadas.
  • Restitución del desaparecido piso central.
  • Reloj monumental mecánico de primeros del siglo XX.
  • Mirador habilidad en la cubierta, desde donde se pueden contemplar espectaculares vistas del conjunto medieval, de su entorno y de buena parte del Empordanet.

Calendario de visita

  • Junio: fines de semana 19 y 20, 26 y 27.  
  • Julio y agosto: todos los días.
  • Septiembre: fines de semana 4 y 5, 11 y 12.  
  • Feria Medieval de Peratallada: 2 y 3 de octubre.    

Horarios de visita

De las 9.30 a 13.30 h y de 17 a 21 h


Precio de la visita

El precio de las entradas es de 3 euros y se deben adquirir en la web visitperatallada.cat

Máximo 10 personas por visita de 30 min.

Evolución arquitectónica

Originalmente, la Torre de las Horas estaba rodeada por tres de sus lados por un foso defensivo excavado en la roca, mientras que el cuarto era abierto hacia interior de la fortificación. En sus muros se abrían varias aspilleras alargadas, repartidas en tres niveles de combate (uno inferior al mismo nivel, otro en medio sostenido sobre una arcada -actualmente desaparecida- y envigado de madera y, finalmente, una terraza, situada sobre un gran arco ojival, seguramente coronada con almenas). El acceso a los diversos pisos se hacía mediante una escalera interior hecha de materiales perecederos (madera o cuerda).

A lo largo de su historia, la construcción ha sufrido varias reformas que han variado la fisonomía. En primer lugar, en la fachada de poniente, se abrió a finales de la época medieval un gran portal adintelado, aún visible. Debido a que este portal se encuentra en un nivel muy superior al de la calle actual, como las aspilleras del piso inferior, hay que pensar que tanto el exterior como el interior de la torre fueron rebajados en una fecha posterior. Posiblemente, esto sucedió cuando se abrió la actual calle y se construyó la casa anexa, lo que conllevó la amortización del citado portal (posiblemente, a mediados del siglo XIX).

Más adelante, el conjunto fue modificado para acomodar el reloj que da nombre a la torre. Durante esta intervención se eliminó la terraza superior y se construyó una caseta cerrada, para instalar la maquinaria del reloj, coronada por un pequeño campanario. Esta actuación también supuso romper la arcada gótica para pasar los contrapesos del reloj. Asimismo, para tener un fácil acceso se abrió una puerta a la base y se instaló una escalera de obra.

La última intervención detectada en la torre y la más problemática fecha de mediados del siglo XX, cuando se abrió un gran portal en la casa anexa. Esta obra desestabilitzar- la, dado que se afeitó peligrosamente su base, lo que provocó la aparición de importantes grietas, que se han reparado en la última restauración.

El reloj de la villa

El reloj monumental de la Torre de las Horas fue fabricado a principios del siglo XX, a Morez, un pequeño pueblo de la región francesa del Jura con una gran tradición relojera. En concreto, fue construido por L. TERRAILLON y J. Petitjean, dos profesionales de renombre de la región, que se asociaron en 1914.

El mecanismo dispone de tres trenes de rodaje (de ahí su disposición triangular), que permite ofrecer la sonería de las horas, la repetición de las horas y media con dos campanas (estas son más antiguas y fueron reutilizadas).

La campana mayor, que hace 67 centímetros de diámetro y 60 de alto, está fechada en 1800 y pesa unos 180 kilogramos. La campana pequeña, que hace 46 centímetros de diámetro y 40 de alto, está fechada en 1798 y pesa unos 55 kilogramos. La primera era la encargada de tocar las horas, mientras que la segunda los cuartos. El reloj tiene autonomía (cuerda) para una semana y el remontaje de los pesos que mueven la maquinaria se hace de manera manual.