Els Clots de Sant Julià

Es sin duda, uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos, misteriosos, interesantes y a la vez desconocidos que tenemos en Forallac.

Se trata de unas antiguas canteras formadas por un magnífico complejo de cavidades, algunas de hasta 10 m de profundidad, excavadas en la roca. Se encuentra situado en unas colinas que hay a levante del mas Puig Sec, en el mismo paraje que antiguamente había ocupado el menhir del mas Gros y la sepultura del mas Puig Sec, en medio de un frondoso bosque de pinos y encinas.

Su origen parece ser muy antiguo, ya que se han hecho hallazgos romanas y prerromanas, si bien aún no se ha hecho ninguna intervención arqueológica en profundidad que ayude a determinar con certeza cuál es su historia. Se ha especulado, incluso, que las murallas de la ciudad prerromana del Puig de Sant Andreu de Ullastret o Empúries podrían haber sido construidas con la piedra de los hoyos. También se cree que con esta piedra se construyó el pueblo de Peratallada.

Es posible, pues, que ya fueran explotados en tiempos anteriores a la romanización. Pero, por otra parte, hay que señalar que la mayoría de iglesias y monumentos medievales de los alrededores están construidos con gres. También hay quien dice que en estos hoyos hubo una población fija, huyendo del poder romano o árabe, dedicada a la enseñanza de la religión cristiana.

El Trono de la Reina

Según una antigua leyenda, en los Hoyos de San Julián hay fueron martirizados los primeros cristianos del país. La capilla troglodita conocida con el nombre de « sitiales »O« Trono de la Reina », que es uno de los puntos más interesantes del lugar, contiene una cruz en su parte interior que parece que vendría a representar la cristianización de un lugar pagano. Se trata de un afloramiento de roca natural que ha sido excavada y presenta un aspecto de cueva. Su interior es de planta ovalada, con las paredes perfectamente alisadas y con una anchura de 2,5 my 2 m de altura máxima. No se sabe exactamente cuál era su finalidad. Algún autor la ha identificado como una sepultura megalítica. Llama la atención una cruz de pequeñas dimensiones hecha con incisión en la piedra de una de las paredes. Se cree que podría formar parte de una antigua capilla o ermita que habría podido tener una nave de obra y que se dataría en época alto medieval o anterior.

Tampoco se descarta que el mismo nombre de Sant Julià pudiera significar la presencia de un lugar de culto muy antiguo. Este Trono de la Reina, conocido también como Puente de la Bruja, preside el conjunto. A la izquierda de este asiento se puede ver una superficie llana, de aproximadamente un metro de longitud y que, tal como dice la tradición oral, era el lugar destinado a los sacrificios. La existencia de una canal en forma de U, posiblemente destinada a recoger la sangre, confirmaría la hipótesis de esta leyenda, que no deja de ser una anécdota más del lugar. También aparecen dos cazoletas, semiesféricas, quizá también artificiales, que son idénticas a las que a menudo aparecen en las losas sepulcrales megalíticas.

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